INMeT: el gigante dormido que Macri desfinanció y que necesita retomar su rumbo para no convertirse en un nuevo «elefante blanco»

El Elefante Blanco era un edificio de doce pisos semiabandonado, ubicado en Ciudad Oculta, un barrio de emergencia ubicado en la ciudad de Buenos Aires, que estaba destinado a ser el hospital más grande de Latinoamérica, con especialidad en el tratamiento de tuberculosis. Luego del golpe militar del 55 que derrocó a Perón, acabó incompleto y abandonado.​ El nombre por el que fue conocido proviene de que el término elefante blanco es frecuentemente utilizado en arquitectura para referirse a grandes estructuras problemáticas u obsoletas que presentan grandes gastos de mantenimiento y dificultad de deshacer.

En el año 2011, durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner y a través del decreto presidencial 125/11 se reglamentó la Ley 26.534 que instrumentó la creación del Instituto Nacional de Medicina Tropical (INMeT) en la ciudad de Puerto Iguazú. El INMeT funcionaría como un organismo descentralizado del por entonces Ministerio de Salud de la Nación, cumpliendo un rol referencial en la investigación científica de enfermedades tropicales con alta prevalencia y aquellas que tienen un alto potencial de serlo.

Así nació, con la idea de convertirse en un polo científico de excelencia, con la misión de incorporar conocimiento para la mitigación de enfermedades como el dengue, zika, chikungunya, leishmaniasis, fiebre amarilla, leptopirosis, hantavirus, entre otras.

Desde su creación hasta el fin del mandato de Fernandez de Kirchner en diciembre del 2015, el INMeT creció en personal científico-técnico calificado, equipamiento y su obra se financió y ejecutó, habiéndose construido unos 10.000 metros cuadrados aproximadamente, en su infraestructura edilicia, con una proyección de finalización de la obra prevista para principios del año 2016.

A partir de la asunción del gobierno neoliberal del presidente Mauricio Macri hubo dos factores que marcaron la actualidad del INMeT: por un lado, el sostenido ajuste en el área de salud, la ciencia y la tecnología que llevó a que la entrega de la obra se demorara tres años más de lo proyectado y que la misma NO se concluyera en totalidad habilitándose solo el 20 % de lo pautado.

Esta situación derivó a que el personal científico y técnico de la institución debiera cumplir con sus labores, durante más de tres años, en situaciones de precariedad con riesgo sanitario y biológico para su salud. Por otro lado se desfinanció en gran proporción el desarrollo de los proyectos de investigación que se llevaban adelante, hiriendo de muerte el fin con el cual se había creado la institución.

Por otra parte, según refieren varios profesionales que se desempeñan (o se desempeñaron) en la institución, la actuación del Dr. Daniel Salomón no sería un factor menos importante. Unos cuantos trabajadores consultados por este medio calificaron la gestión de Salomón como «poco deseable», y se animan a afirmar que por impericia no solo propició la deserción de alrededor del 30% del personal calificado con el que contaba el INMeT, sino que además se desentendió de las cotidianas situaciones de violencia laboral y propició el tratamiento discrecional del personal, y por consiguiente la de los recursos estatales.

Ante este panorama no sorprende que el presidente Macri se vanaglorie, mandando a su secretario de Salud a «inaugurar» una institución a la cual desfinanció, ya que el gobierno que encabeza nos tiene acostumbrados al cinismo y a la mentira como una forma de esconder el desbarajuste socio político y económico que ha generado.

Este panorama hacen hoy del INMeT un gigante dormido que necesita de un cambio de dirección, una fuerte inversión estatal, incorporación de personal calificado/a, la vinculación a través de convenios con otras instituciones de investigación, académicas, municipios y una gestión acorde con las metas de una institución estatal de la importancia que tiene. El conocimiento científico sobre enfermedades tropicales no solo es necesario para salvaguardar la salud de la población, sino que además es un factor determinante en la optimización de recursos estatales para la mitigación de enfermedades.

Es prioritario que la ciencia se ocupe del significado social de su actividad, vinculándose con los problemas de nuestra sociedad y otorgando nuevas soluciones para un mejor vivir de todos y todas, devolviendo de esta forma la inversión en ciencia tecnología y salud.

3 opiniones en “INMeT: el gigante dormido que Macri desfinanció y que necesita retomar su rumbo para no convertirse en un nuevo «elefante blanco»”

  1. Fredy dice:

    Leyendo sobre este tema en Primera Edición, dice exactamente lo contrario: que la obra avanzó poco durante el gobierno K y se retomó con este gobierno. Pero hay dos cosas que molestan. Una es que sea una nota ¨militante¨, tanto que termina con un ¨todos y todas¨. La otra que se prenda a un lobby que alguien está haciendo, hace rato, para quedarse con el cargo de Director Nacional del Instituto, que significa mucha plata. Esperemos que el año que vienen no pase a ser Instituto Nacional de Medicina Kamporista.

  2. Rob dice:

    Ja ja qué buen comentario apruebo lo dicho y me sumo a que no se convierta en un bastión de la campora

  3. Cesar dice:

    La verdad es indignante ver como mienten a la gente,se vanaglorian de una obra que este gobierno Macri no hizo más que desmantelar y ahora lo quiere tomar como un logro de campaña,es una muestra más del cinismo de un gobierno para pocos,el INMET señores esta hace años en puerto iguazú y estos endeudaores del país y explotadores de la clase trabajadora se lo quieren atribuir.no les da la cara!!

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