Violencia de género: cómo funciona el ciclo de la violencia entre abusador y víctima

La permanencia de la mujer en una relación violenta es uno de los efectos de la experiencia traumática que ésta vive. En el vínculo afectivo establecido, la intencionalidad de la violencia provoca un proceso de victimización prolongado en las mujeres. Esto genera un estado de indefensión, “de no saber que hacer para cambiar las cosas”, de creer que “no se puede hacer nada”, que no estar en su mano, de que “haga lo que haga, da lo mismo”, que va mermando su autoestima y su capacidad de afrontamiento y resolución de problemas, lo que va a favorecer la permanencia en la relación.

Audio: Dra. Miriam Majeras, psicóloga, Radio Cataratas

Es lo que explica Miriam Majeras, doctorada en psicología, quien explicó algunos de los mecanismos que funcionan en este tipo de vínculos tóxicos: «Partiendo de este concepto de indefensión, una de las teorías que mejor
explican esta situación de permanencia es la Teoría del ciclo de la violencia, donde existen tres fases:

  1. FASE DE ACUMULACION DE TENSION: Se caracteriza por la aparición de
    agresiones de carácter psicológico, cambios de humor, gritos, exigencias, rotura de
    objetos, empujones… Cualquier comportamiento de la mujer, especialmente los de
    autonomía y respuesta, despierta en el agresor una reacción de enfado. La mujer
    reacciona ignorando los insultos, minimiza lo sucedido, niega los malos tratos.
  2. FASE DE EXPLOSION O AGRESION: Se produce un aumento de la tensión lo que
    conlleva a la descarga a través del maltrato físico, psicológico o sexual de carácter
    intenso que va a provocar fuertes secuelas físicas y psicológicas en la mujer. La
    mujer siente que no tiene ningún tipo de control sobre la situación. Su capacidad de
    reacción se ve “mermada”, centrándose básicamente en la protección de su
    integridad física.
  3. FASE DE LUNA DE MIEL: tras esta fase que provoca un gran malestar en la mujer,
    generalmente el agresor tiende a arrepentirse y a pedir perdón a la víctima. El
    promete que será capaz de controlarse y por tanto de cambiar, pero al mismo tiempo
    considera que “ella ha aprendido la lección”. La mujer desea y decide creerle cuando
    promete que no volverá a ocurrir. En esta fase la tensión se reduce
    considerablemente, llegando a desaparecer. Pueden aparecer detalles, regalos,
    muestras de afecto, de forma que ella cree que el cambio se ha producido.

Según indicó Majeras, éste es un tema extremadamente complejo, donde los profesionales tratan de ayudar a las personas que viven en esta situación de violencia. «Nos cuesta entender, pero es un tema muy sensible, donde el abusador trata de ganar control sobre la víctima, generando o utilizando factores como el miedo, culpa, vergüenza, intimidación… y así la persona que es abusada se siente desgastada, tiene muy poco control, genera mucha ansiedad, baja autoestima, depresión», explica.

Los estudios más recientes dicen que hay razones fundamentales o que se encuentran en personas que son víctimas de violencia de género, como la distorsión de pensamiento de la víctima, donde dicen que se lo merecen porque son culpables, y han generado la situación. No hay que olvidar que las víctimas de violencia han vivido situaciones de violencia en el ámbito donde se han criado.

«El sentido de la autoestima está totalmente dañado, donde la persona cree que no vale nada. Las víctimas comienzan a decir que no sirven para nada, que lo necesitan, que sola no va a poder salir adelante, que lo necesita… Este vínculo comienza a generar muy baja autoestima y hay sensaciones de miedo, con las amenazas físicas y verbales. La víctima se siente aterrorizada y traumatizada. Dicen que tenían mucho miedo a dejarlo porque pensó que si lo dejaba les iba a hacer algo a los hijos o a la familia», añadió la profesional.

Hay una cultura que soporta esa violencia, mujeres que dicen que no los dejan porque les tocó esa pareja para salvarlos, que el amor puede cambiar todo, o que Dios se lo puso en el camino para ayudarlo, esas son cuestiones culturales o inclusive religiosas que hace que a la mujer le sea difícil dejar a ese compañero.

 

El ciclo de violencia y de abuso

Hay un ciclo repetitivo, personas que querían salir de eso, y al poco tiempo vuelven con sus parejas violentas. Lo de retirar denuncias y desdecir lo que dijeron es bastante común. A veces hay situaciones financieras que son importantes, donde los abusadores presionan a sus víctimas por ese lado.

Son tácticas manipulativas para separar a la víctima o aislarla, hacerle sentir que no sirve para nada, que sin ellos esas mujeres no van a servir, si no es con ello y de la forma en que estos abusadores lo establecen.

«Tenemos que entender que hay que educar sobre la violencia, porque nadie merece el maltrato y abuso emocional, psicológico o físico, porque todos tenemos derecho a tener una mejor vida. se puede salir, hay que tener fuerza y tratar el tema, darse cuenta que no se necesita vivir en una familia típica para ser feliz y estar bien. Hay que tratar a las víctimas con compasión y sin criticar y ofrecerles la ayuda cuando necesitan para liberarse a esta situación de abuso», concluyó.

0 opiniones en “Violencia de género: cómo funciona el ciclo de la violencia entre abusador y víctima”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.