Cataratas del Iguazú, Misiónes, Argentina

Se escapó uno de los acusados del crimen de Catriel Urizar y luego lo capturaron

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El acusado del crimen de Catriel Urizar se escapó anoche del sector celdas donde permanecía detenido. Se trata de Catalino Paniagua, quien tenía prisión preventiva y se esperaba que el Servicio Penitenciario lo ubique en el penal de Eldorado, a 100 kilómetros de Puerto Iguazú. Posteriormente, y luego de intensa búsqueda del personal policial en las calles de Puerto Iguazú lograron capturar al delincuente.

La foto del prófugo circuló en redes sociales y grupos de WhatsApp, mientras que también se viralizó un audio de un supuesto policía informando que el joven se había escapado y advirtiendo el potencial peligro hacia la sociedad.

El archivo del caso, segunda parte

Los dos acusados por el crimen del emprendedor gastronómico Catriel Urizar optaron por declarar ante la Justicia y uno de ellos admitió que le disparó a la víctima cuando vio que extraía de entre sus prendas de vestir un arma de fuego, que luego se supo era de juguete.

Los sospechosos, ambos de 18 años, coincidieron en negar haber montado una emboscada para robarle y que se defendieron ante un eventual robo en su contra o ataque a tiros, alegando legítima defensa.

En consecuencia, fueron imputados por el delito de “homicidio en ocasión de robo”. Por otra parte, se estableció por dichos del mismo tirador que el arma de fuego incautada en su domicilio, un revólver calibre 38, se corresponde con la utilizada en el hecho.

El vendedor de comidas fue asesinado en el barrio Cataratas. A partir de ese momento una investigación puso en el centro de las sospechas a dos individuos que se cree lo llamaron por teléfono para hacerle un pedido con la intención de asaltarlo. Estas personas fueron observadas merodeando momentos antes la escena del crimen, según testigos y registros de las cámaras de seguridad de la zona.

Los allanamientos complicaron la situación procesal de ambos. En la vivienda de uno de ellos se halló el revólver calibre 38 que fue la utilizada en el hecho. Además, prendas de vestir que tendrían detalles similares a la que vieron los pesquisas en las filmaciones y se aguardan las pericias en los teléfonos celulares que les pertenecerían.

El confeso autor del crimen relató que esa noche del lunes hicieron pedido de dos “hamburpizzas” y que esperaban una motocicleta roja y apareció una camioneta. Tras parar a su lado el conductor le preguntó si él hizo el pedido, ante la negativa y la insistencia de la víctima se generó una discusión.

El conductor del vehículo se enojó y les dijo que “no estaba para bromas”, siempre según uno de los imputados. El acusado contó que el vendedor se desabrochó el cinturón de seguridad, abrió la puerta, amagó bajar y sacó algo de la cintura y le apuntó, y ante el miedo que le generó esa acción le disparó. Ante la consulta de por qué andaba armado, el acusado dijo que “debido a que el barrio es peligroso”.

(Foto enviada)

 

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