Cataratas del Iguazú, Misiónes, Argentina

Sigue cayendo el consumo de carne en Argentina, mientras que en Iguazú los consumidores buscan alternativas para paliar la inflación

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El gobierno nacional lanzó en el último año varios programas de incentivo al consumo de carne vacuna, iniciativa política que no llega a la provincia de Misiones. Sin embargo, el aumento de los precios y la pérdida del poder adquisitivo de los salarios siguen perjudicando al consumidor y en consecuencia al comerciante del sector.

En ese sentido, hay varios indicadores que demuestran la tendencia negativa. El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) informó que los propios supermercados, donde se han concentrado la mayoría de los planes de incentivo, están vendiendo menos carne que antes.

De acuerdo al estudio, en enero facturaron 18 mil millones de pesos por la venta de carnes. Esa recaudación fue un 40 por ciento mayor a la del mismo mes del año pasado en términos nominales.

A ese dato hay que sumar el efecto de la inflación que en el período analizado fue superior al 50 por ciento.

Al mismo tiempo, crecieron las ventas de otros productos alimenticios en bebidas, panadería, lácteos y alimentos preparados que lograron mejoras en la facturación que superaron ampliamente a la inflación. En tanto las ventas de frutas y verduras se mantuvieron.

Por otro lado, la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA) informó que en enero pasado el consumo alcanzó un nivel de 47,4 kg al año por habitante, lo que representó una caída de 1,7 kilos en relación a enero de 2021.

La tendencia negativa no se limita al último año porque las estadísticas demuestran que Argentina lleva cuatro años consecutivos de baja en el consumo de carne vacuna.

Tomando siempre como referencia al mes de enero, se observa que el consumo promedio per cápita bajó de 57,5 kilos en el 2018 a 47,4 kilos en el 2022.

En Puerto Iguazú, mas allá que no hay estadísticas oficiales, el consumo de carne bajó en los últimos 15 días de marzo.

En ese sentido, cuando se dialoga con distintos carniceros se puede percibir el cambio de conductas de los consumidores de la ciudad turística. Lo mismo ocurre en otras ciudades argentinas.

Así lo expresan algunos comerciantes y los propios carniceros que señalaron que los consumidores modifican su dieta con cortes deferentes a los habituales.

“La gente deja el cuadril que está 1800 pesos el kilo, y van a cortes como aguja, puchero, cerdo, pollo y molida común”, señaló José María Lugo, carnicero de un supermercado sobre la avenida Victoria Aguirre. “Se vende asado, costilla o vacío, pero es lenta y no se desborda como el verano”, dijo.

Por otro lado, los comerciantes destacan que los clientes buscan ofertas y varían entre el pollo y el cerdo como opciones para paliar la inflación. También el pescado en menor medida.

Por ejemplo, se consigue lechón a 570 pesos el kilo, y el pollo es otra opción con ofertas por caja y se vende para que los clientes repartan entre sus amigos, familiares o vecinos.

La aguja y la molida común se consigue a 570 pesos y 700 pesos el kilo. También hay ofertas de bolsas que contienen varios cortes. “El mix de cortes vendemos a 3 mil pesos y se vende de todo un poco”, señaló Fernando, carnicero del barrio Villa Alta.

Actualmente rige el programa “Cortes Cuidados”, que se constituye con siete opciones de carne vacuna diferentes desde los 449 pesos a 819 por kilo. El plan inició el 7 de febrero, aunque a Misiones estos cortes no llegan y no llegarán.

La baja del consumo de carne se asocia directamente con la pérdida del poder adquisitivo de los salarios. En Iguazú hay semanas con bajas del consumo, más allá de la compra de los brasileños que llevan cortes como picaña, chuleta, costilla y vacío.

Fotos Eduardo Viera, periodista. #eduviera – www.eduviera.com

 

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