Cataratas del Iguazú, Misiónes, Argentina

Productores misioneros y correntinos remarcaron la necesidad que “el Estado sea socio en las pérdidas”

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Cerca de trescientos productores de Corrientes, Chaco, Formosa, Misiones y Entre Ríos se reunieron hoy en esta localidad para hacer un dramático llamado a las autoridades nacionales y provinciales para que dispongan inmediata asistencia ante las pérdidas y las consecuencias actuales y futuras de lo que se definió como uno de los peores dramas de la historia en el Litoral.

Los daños por los incendios, que ya devoraron más de 500.000 hectáreas en la región y una de las peores sequías de la historia, tienen el agravante de que empeoran día a día y no hay pronósticos de lluvias importantes en el corto plazo.

En el caso de Misiones, está afectando cada vez más a los yerbales, con pérdidas que algunos ya estiman en un 50% de la producción para la zafra 2022. A esto hay que sumarle el impacto en forestaciones, ganadería, producción de hortalizas y más.

“Es una situación inédita en la historia Argentina y van a tener que echar mano a decisiones inéditas, lo que plantearon hasta ahora como ayuda no es nada”, dijo a Plan B, Jorge Chemes, titular de Confederaciones Rurales Argentinas, uno de los miembros de la Mesa de Enlace que vino en pleno a apoyar a los productores.

Hoy en el predio de la Sociedad Rural de Mercedes, al que para llegar hubo que atravesar incendios que prácticamente cruzaban la ruta, también estuvo el titular de la SRA, Nicolás Pino y referentes de Federación Agraria (Martín Spada, director por Chaco) y Coninagro (Nicolás Carlino, integrante de la CD).

La Mesa de Enlace, que vino más a “escuchar y acompañar”, se llevó el mandato claro de sentarse con las máximas autoridades para barajar y dar de nuevo en cuanto a la búsqueda de soluciones.

Audiencia con el Ministro de Agricultura

“Tomamos ya el compromiso de ponernos a buscar las soluciones. El problema recién está empezando, los fuegos se apagaran pero los problemas van a seguir”, señaló Pino, el titular de la Rural, quien le dijo a Plan B que mañana pedirá una audiencia con el ministro Julián Domínguez.

“Se necesita que se involucren otros organismos, también, no solamente el Ministerio del Agro”, aclaró.

Quedó claro hoy en Mercedes que el alcance de las pérdidas económicas por los incendios, pero fundamentalmente por la sequía prolongada -agravado porque es el tercer año de déficit hídrico-, es mucho más profundo de lo que se evaluaba hasta ahora.

Las medidas económicas que se dispusieron fueron calificadas de insignificantes y no tienen ninguna comparación con la magnitud de las pérdidas que se estimaron acá y que siguen creciendo.

“Tratamos de hacer un cálculo conservador y además, una estimación hasta esta fecha, porque cada día que no llueve el cuadro se agrava”, dijo Francisco Velar, productor ganadero y moderador del encuentro que se realizó en el salón central del predio de la Sociedad Rural de Mercedes.

Más de 25 productores hablaron, con exposiciones de cinco minutos, combinando estimaciones de pérdidas con relatos de la lucha casi cuerpo a cuerpo con el fuego para no perderlo todo.

Representaron hoy a miles de productores yerbateros, tealeros, arroceros, citrícolas, forestales y ganaderos que para muchos, aquí, corren peligro directamente de dejar de existir.

En el caso del ganado, se quemaron más de medio millón de hectáreas de pastizales (en Formosa, solamente fueron más de 300.000 hectáreas). Los animales no tienen qué comer, se quemaron alambradas por miles de kilómetros con un costo de reposición de 1.000 pesos por metro de alambrado.

Las pérdidas en ganadería solamente en Corrientes ascendieron a 10.000 millones de pesos, entre menos productividad (animales más flacos y menos kilos), mortandad extraordinaria y pérdida en infraestructura (alambrados). Una parte importante de estas pérdidas será por tener que malvender el ganado por no poder alimentarlo.

Arrozales destruidos por la sequía

El drama de los productores arroceros es todavía mayor. Más de la mitad de la producción se echó a perder por falta de agua en las represas que se construyen y que no recibieron líquido por la sequía, al igual que los ríos, vertientes y lagunas que se secaron. Calcularon hasta ahora pérdidas por 5.000 millones de pesos, por la menor producción.

“La calidad de lo que se salve no será buena, vamos a perder mercados internacionales y aumentará la concentración”, dijo Javier Storti, arrocero de Santo Tomé con 800 hectáreas, que incluso envasa para supermercados. “Yo soy un productor chico”, aclaró.

Durante casi tres horas, los hombres de campo contaron sus vivencias con datos precisos de daños.

“No paguemos impuestos“

“Es la peor crisis en la historia o la peor que hemos visto en las últimas generaciones. El Estado siempre fue socio en las ganancias, ahora necesitamos que sea socio en las pérdidas. Pocas veces vi tanta angustia”, dijo Carlos Andruzyzyn, un productor yerbatero que fue largamente aplaudido por todos los presentes. El misionero propuso “no paguemos impuestos”, si no tenemos respuestas concretas en una semana.

“Reclamamos a las autoridades nacionales y provinciales herramientas modernas para combatir estos flagelos y un eficiente apoyo financiero e impositivo para recuperar el capital de trabajo que permita reencauzar la actividad productiva”, expresó la Mesa de Enlace en un comunicado firmado por todas las entidades.

Fueron casi 300 productores de Corrientes, pero también Misiones, Chaco, Formosa y Entre Ríos, representando a muchos más. La idea que se llevó la Mesa de Enlace y que elevará muy pronto al ministro Julián Domínguez es un generoso diferimiento impositivo que dure más de un año, porque la recuperación demandará 2 o 3 años, según la cadena y la magnitud de las pérdidas.

“Creo que habría que pensar en condonación de impuestos”; dijo Jorge Chemes.

Lo otro es la urgente implementación de líneas de crédito muy blandas, con tasas subsidiadas para recuperar el capital de trabajo que se perdió y poder seguir pagando a empleados.

“Acá se van a resentir los pueblos, los fleteros, los mecánicos, los técnicos, los comerciantes”, señaló un productor ganadero correntino.

Para todos los presentes quedó claro que los alcances de la Emergencia Agrícola son insuficientes y hay que replantear esas normas.

“Había dos cuadras de cola para anotarse en los beneficios de la emergencia, no sé por qué el gobierno de Corrientes tardó tanto en declararla”, dijo un arrocero.

Quema de bosques y yerbales secos

Las pérdidas en forestación hasta ahora superan los 8.000 millones de pesos en Corrientes y se calculan en unos 90 millones de dólares en Misiones.

La Mesa de Enlace representada en Nicolás Carlino (productor y directivo de Coninagro), Jorge Chemes (titular de CRA), Samuel Sáenz Rozas (titular de la SR de Mercedes), Nicolás Pino (titular de la SRA) y Martín Spada (directivo de Federación Agraria). En el caso de la tierra colorada, los yerbales auguran una caída de la producción que llegará al 50 por ciento.

“En los yerbales más jóvenes llega al 70% y en los de 4 o 5 años al 50%”, calculó Gabriel Montiel, delegado de la SRA en Misiones.

El cálculo para Misiones fue una pérdida del 50 por ciento de la producción, que es de 800 millones de kilos. Si esto se corrobora, sería un valor de 20.000 millones de pesos menos. Además, una suba de la materia prima.

“La industria se va a resentir también si no se puede trasladar estos mayores costos al precio en góndola”, dijo Stuart Navajas, miembro de la familia que controla Las Marías, la yerbatera más grande del país.

En el caso de Montiel, que cría ovejas, tiene un restaurante de campo especializado en cordero. Hace dos meses mandó a sus 11 empleados a casa porque se quedó sin agua, ya que los pozos se secaron.

También estuvieron exponiendo los productores citrícolas, que estimaron pérdidas hasta ahora por 1.800 millones de pesos. Los de mandarinas y naranjas en el Sur de Corrientes, acusaron una caída en la producción y en plantas que se echarán a perder.

Para llegar a Mercedes hubo que pasar por campos que se incendiaban, pero tras la reunión, ya de noche, esos fuegos se intensificaron, amenazaban con cruzar la ruta, la visibilidad era nula y de milagro se pudo atravesar el camino para volver a Posadas, con cinco horas de ruta por delante.

“Cuesta 600.000 pesos volver a plantar una hectárea, pero además demanda tiempo para entrar en producción, y eso también es una pérdida”, señaló uno de los damnificados. También estuvieron los productores de limones de la zona de Bella Vista. “Los fuegos se apagaran pero los problemas van a seguir”, reiteró el titular de la Sociedad Rural Argentina al término del encuentro. Cada uno tenía que volver a sus pagos, en algunos casos con más de 500 o 600 kilómetros de ruta por desandar.

Pino resumió un sentimiento generalizado, si bien los incendios son mucho más espectaculares que la sequía, el drama de la falta de agua prolongada, con pronósticos de lluvia significativas recién para abril, es el problema más grave de todos.

(Fuente: PlanBMisiones)

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