Cataratas del Iguazú, Misiónes, Argentina

Yamila Rodríguez, la misionera que es delantera de Boca y que con sus goles pudo regalarle una heladera a su mamá

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Es misionera, tiene 23 años y marcó cuatro goles en la final del Femenino. Luce tatuajes de Cristiano Ronaldo, la Bombonera, Maradona; y también de Bob Esponja y de Johnny Depp como Edward Scissorhands. La nena llora. Llora porque le sacaron la pelota. “¿Tu sobrina?” -la primera indagatoria-. “No, la hija de una compañera”. La nena que llora es la hija de Julieta Cruz y la pelota que ahora le falta viaja a los pies de Yamila Rodríguez, la goleadora de Boca que el último domingo metió cuatro goles en la final del Campeonato Femenino de primera división. Tres los hizo en el primer tiempo. Fue un triunfo inapelable por 5-2 sobre UAI Urquiza para dar una nueva vuelta olímpica.

La delantera de Boca se lleva el balón para uno de los arcos de la cancha auxiliar del Predio Pedro Pompilio. Se sienta sobre el césped y posa: “Cuando me hicieron la nota para Caras después me invitaron a la fiesta”, desafía con una sonrisa. Yamila Rodríguez es la mejor futbolista de la actualidad argentina. El último triunfo de la Selección, ante Chivas de Guadalajara en México, también fue con gol suyo para el 2-1. La misionera apunta alto y este sábado va por otro título: ante San Lorenzo en la cancha de Platense, por la Superfinal, desde las 20 con transmisión de la TV Pública.

“Se dio todo lo que esperábamos, todas las pelotas que tiré al arco fueron adentro. No lo podemos creer todavía. Fue una locura ese día”, habla de la final del domingo en la cancha de Quilmes. Y fija el nuevo objetivo: “Ahora de nuevo tenemos la posibilidad de estar en la Libertadores y no mirarlo por tele”.

Yamila Rodríguez. (Foto: Guillermo Rodriguez Adami)Yamila Rodríguez. (Foto: Guillermo Rodriguez Adami)

“El equipo siempre me acompaña en mis locuras, yo me mando y si me siguen, me siguen”. Yamila tuvo el pelo violeta y ahora está platinada -tiene tres rayas en la cabeza y no es un eufemismo-; su piel luce tatuajes de Cristiano Ronaldo, la Bombonera, Maradona; y también de Bob Esponja y de Johnny Depp como Edward Scissorhands (o El joven manos de tijera, de Tim Burton). A la delantera de Boca le gusta armar coreografías para celebrar sus goles: “Siempre hablamos antes con mis compañeras a ver qué cosa nos vamos a mandar en los festejos, pero ese día fue todo tan loco que no hice nada, solo se los dedicaba a mi mamá, que estaba ahí”.

Misiones, la familia y el sueño de la heladera nueva

 

 

“Vinieron mis hermanas, mis sobrinos y mi mamá. Yo quería que estuvieran en ese partido. Quería disfrutarlo con ellas”. Yamila es misionera, “de Posadas” -aclara- y a los 17 años viajó hacia Buenos Aires. “Quería jugar en Boca y tuve una prueba, pero necesitaba cumplir 18 para poder jugar acá. En el transcurso de ese año me entrené con la Selección y cuando cumplí los 18 ya estaba en Boca”.

La infancia en Misiones tiene “recuerdos lindos y recuerdos malos”. Pero dice que prefiere quedarse con los lindos. En esos años de carencias, fue la mamá la que le puso el pecho a la familia para poder salir adelante (Yamila tiene cuatro hermanas y cinco hermanos). “Ya lo habíamos hablado con mi mamá. Yo le había dicho que con todo lo que necesitara en la casa yo la iba a ayudar. Y ella tenía una heladera que ya no tenía ni la manija. Y yo le decía ‘Ma, yo te la voy a regalar; voy a juntar y te la voy a comparar’. Y ella que ‘no, mi hija, si así está bien’. Y bueno, con la ayuda de la Selección que siempre cuando viajamos tenemos un plus, me ayudó a ahorrar”.

“La compramos en Buenos Aires porque es más barato. La mandamos en una encomienda con mi amiga Nancy, que me ayudó con todo. Y mientras la heladera viajaba, nosotras también viajábamos a mi casa, porque fuimos en auto. Y en el momento en que llegamos, también llegó la heladera”.

Yamila Rodríguez, en Casa Amarilla. (Guillermo Rodríguez Adami)Yamila Rodríguez, en Casa Amarilla. (Guillermo Rodríguez Adami)


El complejo habitacional A-3.2 está ubicado al oeste del centro de la ciudad de Posadas. Entre 1992 y 1998 se construyeron allí 974 viviendas para los vecinos relocalizados desde los barrios El Chiquito y Villa Urquiza por el llenado del embalse de la Represa Yacyretá. Una de esas casi mil viviendas fue para la familia de Yamila Rodríguez, que nació en enero del 98. “Había muchos potreros; yo andaba de acá para allá todo el día con mis hermanos. Había una cancha al lado de mi escuela primaria y ahí empecé a jugar. Creo que jugué en todas las canchas del barrio. Se ponía picante, porque no les gusta a los varones que les tires un caño”, recuerda.

Y da pie para abordar el tema ineludible con el fútbol femenino: “Todas pasamos por lo mismo. Que te digan qué machona que sos, que vayas a hacer cosas de nenas… Vivimos de todo, pero nosotras salimos adelante, si te ponés a pensar lo que es el fútbol femenino acá no la podés creer. Es lo que generamos con todo el trabajo que hacemos y ahora se quieren matar. Yo nunca dejé de hacer algo porque me critiquen”.

“Las redes sociales son para quilombo, para meterse en la vida del otro. Hay mucha gente que no nos conoce y habla porque el aire es gratis. Después nos piden perdón. Yo estoy acostumbrada a que me ‘maten’, pero vivo para mí, para ser feliz y hacer lo que me gusta. Que haya más mujeres en el periodismo también ayuda a que todo se dé vuelta”.

-¿Cuál es el sueño que viene ahora?

-Yo ya jugué en España media temporada (NdR: en Santa Teresa de Badajoz, durante el primer semestre de 2018)​ y obviamente que todas las puertas que se abren son bienvenidas. Una no quiere irse de su país, quiere jugar en su liga, porque es de acá, tenés a tu familia cerca, estás adaptada a lo que es tu país. Pero con el sueldo no se puede, porque yo el día de mañana quiero tener mi casa, no quiero siempre estar en la casa de mi mamá porque ese es su lugar. Y yo quiero tener mis cosas y acá no puedo.

“Boca es mi vida. Desde que me pusieron una camiseta de Boca que tengo noción, de chiquita, no me la quise sacar más y desde ese momento empezó el amor que le tengo al club, porque soy muy hincha y yo doy mi vida. Ahora que estoy cuidando estos colores, representando, siempre estoy tratando de dar lo mejor para dejarlo en lo más alto”, expresa.

Y resume lo que genera Boca con una anécdota: “El otro día estaba cerca de la Bombonera y un mexicano desde adentro de un bar me dice: ‘Yo te vi jugar a vos en Guadalajara. Yo te conozco’. Eso es lo que genera Boca acá y en todo el mundo”.

Deportes
Entrevista a Yamila Rodriguez , jugadora de Boca Jrs
Foto Guillermo Rodriguez AdamiDeportes Entrevista a Yamila Rodriguez , jugadora de Boca Jrs Foto Guillermo Rodriguez Adami


-En relación a Boca van dos nombres y decís qué te sugieren: Riquelme y Maradona.

-A Riquelme lo vi jugar muy poco. Es ídolo de Boca y es amado por toda la gente. Ahora está como vicepresidente, está a cargo de nosotras también y siempre nos da una mano en lo que puede (NdR: en los festejos por la obtención de la Copa Argentina por el plantel masculino, Riquelme destacó también el título del equipo femenino). Y Maradona es otra cosa. Maradona es distinto a todos. Es único, es el fútbol. Lo que hizo con nuestro país es impresionante, el fútbol que dejó acá es impresionante. A mí me gusta muchísimo, veo videos, no lo vi jugar; pero cada vez lo quiero más y lo recuerdo por todas las cosas lindas que hizo. Fui al funeral y no pude resistir verlo ahí.

“No hubo mucha charla porque yo no sé hablar en inglés. Pero que le llegue mi mensaje para cambiar la camiseta después del partido fue gracias a una señora que trabajaba en el hotel. Ella me escribió en un papel lo que le tenía que decir en inglés, pero no me lo aprendí. Igual le hizo llegar mi mensaje para que cambiáramos las camisetas”, relata Yamila a la distancia. En febrero de este año la misionera integró la delegación argentina que participó en la SheBelieves Cup, en Estados Unidos.

El combinado nacional enfrentó a las locales en esa gira, un equipo que es potencia en el fútbol femenino ya que conquistó los últimos dos Mundiales. Y Megan Rapinoe además de ser una de las delanteras más talentosas del mundo representa la imagen y la voz de cientos de jugadoras que fueron postergadas por un tejido deportivo y social patriarcal dentro del fútbol. Rapinoe, que también suele teñirse el pelo de diferentes colores, tomó gran notoriedad tras enfrentarse públicamente con Donald Trump, ex presidente de Estados Unidos.

“Así que jugamos ese partido, las dos salimos en el segundo tiempo y ella se había sacado la camiseta. Y yo dije ‘será que me la cambiará’, y yo me la saqué también de paso. Y cuando terminó el partido ya me venía a buscar y yo no podía creer que me iba a cambiar la camiseta”.

Después, cuando Rapinoe compartió la foto en sus redes sociales, editó la imagen y le agregó el apellido de Yamila a la camiseta argentina en reclamo a la AFA: “Lo arreglé, pero realmente arreglemos esto”, escribió.

Fuente: Clarín

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