El consumo se despierta y esperan un repunte en 2020

Luego de cuatro años muy malos para la industria, distintos analistas prevén una recuperación durante el año en curso. Si bien no esperan un boom de ventas, estiman que se frenará la caída libre. Expectativa en varios sectores. En los últimos 4 años, durante todo lo que fue la presidencia de Mauricio Macri, el consumo vivió una etapa de caída libre. Tomando los últimos datos de CAME sobre ventas minoristas, la actividad en ese período concluyó con 45 meses en rojo, contra solo tres positivos.

Según la consultora Ecolatina, en el acumulado la retracción fue de un 20% entre el último mes de 2015 y el de 2019. En este 2020 que acaba de comenzar, y de la mano de varias medidas del nuevo gobierno de Alberto Fernández, tendiente a darle un nuevo impulso al consumo interno, los distintos sectores de la actividad comienzan a ver una luz de esperanza al final de túnel.

Consumo masivo

Entre las medidas que el Gobierno tomó para reactivar el consumo están la suma fija -en dos partes- de $4.000 para los trabajadores del sector privado y público, el bono de $5.000 para jubilados y de $2.000 por cada hijo a los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo (AUH). Asimismo, se congeló por 6 meses el aumento de las tarifas de los servicios públicos y del transporte. A esto se suma que con la aplicación del recargo de 30% a la compra de dólares se espera que gran parte de los que antes adquirían divisas para atesorar lo vuelquen al consumo, incluso parte de lo que tenían ahorrado, mientras que como también rige para los viajes al exterior esto le dé un empujón al turismo local. Además se renovó el programa Precios Cuidados, en un intento de frenar el impacto inflacionario sobre los alimentos, y se implementó la Tarjeta Alimentaria para los sectores de más bajos recursos que solo puede ser utilizada para productos de primera necesidad.

“Confiamos que las medidas que está tomando el Gobierno supongan un repunte del consumo”, afirmó Juan Vasco Martínez, titular de la Asociación de Supermercados Unidos (ASU), en diálogo con Biz. Y agregó: “No esperamos nada espectacular porque la situación macroeconómica no hace pensar en un vuelco total, pero al menos frenar la caída y quizás hasta un leve repunte”.

El representante del sector supermercadista remarcó que la actividad “viene de casi dos años muy duros”, destacó además la ampliación de Precios Cuidados, y cuestionó, “por lo improvisado” y no por la medida en sí, la baja de IVA que se aplicó a los alimentos durante la gestión anterior. “La baja del IVA no fue una medida demasiado feliz. Como efecto colateral trajo la generación de un saldo técnico de IVA muy importante, que con el costo del dinero en ese momento supuso tener inmovilizado un montón de plata en AFIP hasta que se pudo compensar con otras obligaciones fiscales. Fue un paliativo del momento, pero las consecuencias fueron bastante dañosas”, sostuvo Vasco Martínez. Asimismo, aseguró que en el sector “siempre creímos que los alimentos deberían tener un IVA más bajo, como ocurre en la mayoría de los países, y que debería tener una segmentación por ingresos”.

Damián Di Pace, titular de la consultora Focus Market, coincidió en que “el Gobierno está insertando una masa de dinero importante, y esto lo que va a generar es una desaceleración de la caída, pero no se espera un repunte inmediato”. Y lo explicó en base a cambios en los hábitos de consumo que se dieron en los últimos meses: “Los consumidores tuvieron un cambio de hábito en el último cuatrimestre del año a partir de la quita de IVA. Creció la venta en mayoristas; de hecho recuperaron y fueron positivas en ese canal, mientras que en los de cercanía se desaceleró. Básicamente porque los consumidores aprovecharon para stockearse”. Y sostuvo que para el primer trimestre se espera que se vuelva a la reposición y que las compras pasen por otros canales, como frescos, minorista tradicional, y el aprovechamiento de las promociones en los supermercados.

Además, Di Pace consideró que “seguramente el consumo masivo va a ser el sector que va a mostrar una reacción positiva más rápida, mientras que en bienes durables va a costar más, va a depender mucho de lo que ocurra con las tasas y el financiamiento”.

Por su parte, el consultor pyme Vicente Lourenzo también estima que “no va a explotar, pero va a haber un incremento con respecto al período anterior, en la que hubo una caída estrepitosa del consumo”. Pronosticó que tras más de 30 meses de retracción, las ventas podría mostrar una recuperación de dos dígitos, de entre 10 y 15%. Pero claro, se debe principalmente a que la base de comparación de la que se parte es muy baja. “Creo que va a haber un recupero de la actividad, pero no porque la gente vaya a tener mayores ingresos sino porque hubo un pequeño atesoramiento que va a volver al consumo. Veo más un freno de la caída y hasta un leve repunte”, insistió.

Lourenzo sostuvo que durante el último semestre del año pasado se generó un atesoramiento de dólares “por miedo a que el sueldo se desvalorice”; es decir “no era un verdadero ahorro sino una especulación de poder estirar un poco más los ingresos”. Y es por eso que estimó que mucho de ese dinero “en el colchón”, fundamentalmente en la clase media, se va a volcar a consumo retrasado. En ese escenario se verían beneficiados los bienes durables, como electrodomésticos, muebles, e indumentaria.

(Ámbito)

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